Liberalismo

Bs F0

Las ideas liberales de difundieron en España con ocasión de la Guerra de la Independencia. No fue, empero, un hecho espontáneo, sino que tenía hondas raíces en la propia tradición española del gobierno limitado pareja a la concepción anglosajona del liberalismo, opuesta a la racionalista que se difundió en el continente. Dentro del movimiento liberal en general, los liberales hispanos se caracterizaron precisamente por la manera singular en que se apoyan en la historia, presentando el liberalismo como renovación de una tradición soterrada por el despotismo. El punto de inflexión de esta última sería, en el caso hispano, la reivindicación polémica de la soberanía de la nación frente a la Monarquía.

El gran problema de los liberales consistió en levantar un Estado que ocupase el vacío que había dejado la vieja forma política, la Monarquía Hispana, que, configurada en tiempos de los Reyes Católicos, pervive -al menos formalmente- en la memoria colectiva, a través de diversos cambios y vicisitudes, hasta el Estatuto Real de 1834, que puede considerarse su acta de defunción y punto de partida del intento liberal de estatalizar lo político. En esta coyuntura, obligado el liberalismo, después del momento idealista inicial, a pactar con la Monarquía -que, ante la insuficiencia de la forma política constituía el único punto de referencia- y su sociedad cortesana, le faltó la independencia necesaria para llevar a cabo su proyecto. Así, aunque a fines de siglo la sociedad era ya en su conjunto liberal, sin embargo, enredada en innumerables contradicciones, fracasó finalmente la política de organizar un Estado nacional al servicio de la sociedad civil.

Descripción

Las ideas liberales de difundieron en España con ocasión de la Guerra de la Independencia. No fue, empero, un hecho espontáneo, sino que tenía hondas raíces en la propia tradición española del gobierno limitado pareja a la concepción anglosajona del liberalismo, opuesta a la racionalista que se difundió en el continente. Dentro del movimiento liberal en general, los liberales hispanos se caracterizaron precisamente por la manera singular en que se apoyan en la historia, presentando el liberalismo como renovación de una tradición soterrada por el despotismo. El punto de inflexión de esta última sería, en el caso hispano, la reivindicación polémica de la soberanía de la nación frente a la Monarquía.

El gran problema de los liberales consistió en levantar un Estado que ocupase el vacío que había dejado la vieja forma política, la Monarquía Hispana, que, configurada en tiempos de los Reyes Católicos, pervive -al menos formalmente- en la memoria colectiva, a través de diversos cambios y vicisitudes, hasta el Estatuto Real de 1834, que puede considerarse su acta de defunción y punto de partida del intento liberal de estatalizar lo político. En esta coyuntura, obligado el liberalismo, después del momento idealista inicial, a pactar con la Monarquía -que, ante la insuficiencia de la forma política constituía el único punto de referencia- y su sociedad cortesana, le faltó la independencia necesaria para llevar a cabo su proyecto. Así, aunque a fines de siglo la sociedad era ya en su conjunto liberal, sin embargo, enredada en innumerables contradicciones, fracasó finalmente la política de organizar un Estado nacional al servicio de la sociedad civil.

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Autor(es)

Ludwig Von Mises

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