Van 6 años de contracción… ¡Y mantenemos la racha!

Los días miércoles 13 y jueves 14 de noviembre se celebró en el Aula Magna de la Universidad Católica Andrés Bello uno de los eventos más esperados para los estudiantes de economía del país, el Congreso de Actualidad Económica, esta vez, su edición XXVI.

Más de quince (15) ponentes de excelente calidad exponiendo las realidades micro y macroeconómicas que atraviesa nuestro país y los sectores económicos de mayor interés. Desde el primer momento podemos establecer una tendencia de la economía venezolana de la que se ha hablado en las últimas 6 ediciones, «Venezuela sigue atravesando un periodo de recesión» dice Asdrúbal Oliveros, economista director de Ecoanalítica; «Construcción, comercio, manufactura y finanzas son los sectores con mayor contracción de la economía venezolana» afirma el economista Jose Manuel Puentes, profesor del IESA; y así sucesivamente opinaban los distintos economistas invitados acerca del nivel de producción que se ha gestado en el territorio nacional en los últimos años, sin embargo, en cada una de las presentaciones pudimos apreciar dos mensajes en común que tenían cada uno de ellos:

1- Seguimos con cifras muy altas de inflación, sin embargo, esta se ha ido desacelerando momentáneamente

2- Mientras no haya una transición política, tendremos una economía precaria

Y no solo tendremos una economía precaria, en la que no podemos acceder a las nuevas tecnologías; donde no podremos comerciar en un mercado internacional sin sobrepasar absurdas barreras comerciales; ni siquiera acceder a productos de primera necesidad como alimentos, medicinas o productos de higiene personal, sino que además ésta es constantemente golpeada por un sistema autoritario que sin saber de economía, pretende controlarla con políticas económicas que lejos están de generar algún beneficio a corto, mediano o largo plazo para la sociedad. Una reflexión que nos dejó el economista Luis Vicente León es que «la economía es rebelde, tú la bloqueas y ella busca alternativas» es por esto que el 55% de las transacciones en Venezuela se están realizando con monedas extranjeras tras una inmensa destrucción de la capacidad de compra del bolivar como moneda en circulación (fuente: Datanálisis). Sin embargo, el economista Cesar Aristimuño, en representación de Banca y Negocios, nos indicó que en Venezuela «el dólar ha perdido el 72% de su capacidad de compra en tan solo 5 años».

Es por esto que se hace tanto énfasis en una transición política para comenzar un proceso de recuperación del sistema económico venezolano, que en primer lugar es golpeado desde dentro por un sistema que pretende centralizar las actividades económicas que aquí se realizan, privando a la economía de una libertad no solo necesaria, sino obligatoria para que esta pueda crecer. Y en segundo lugar está siendo limitada también externamente por unas sanciones que no solo afectan al gobierno, sino también a la sociedad, pues dificulta el proceso de importaciones para las empresas que se dediquen a la venta de productos importados, mayor dificultad para obtener los productos se traducirá en un aumento de los precios,y por lo tanto en menor capacidad de compra para una población que percibe 0.03$/hora, de los salarios más bajos a nivel mundial. Si contrastamos esto con los quince mil millones de dólares (15.000.000.000$) que se registró en 2018 provenientes de actividades ilicitas (fuente: Ecoanalítica) nos damos cuenta que el cambio político esperado no se dará por el área financiera, por otro lado «un plan político y social, un perfil de liderazgo positivo y usando la economía como herramienta sí saca gobiernos» argumentó Luis Vicente León.

Pero esta transición política no es solo un capricho de los economistas, es una oportunidad para la gente de decidir libremente su destino. Tuvimos la oportunidad de escuchar la historia de Alberto Vollmer, director ejecutivo de la Hacienda Santa Teresa, icono de la importancia de la propiedad privada para el crecimiento personal y familiar.

Para el año de 1998 se encontraban en un proceso de quiebre, tuvieron que recuperarse en el año 1999 enfocándose en su producto fuerte, el ron.

Pero el ambiente volátil por altos niveles de riesgo para las empresas que en cualquier momento podían ser invadidas o expropiadas también se extendió hasta la Hacienda. Una invasión y un robo a su personal de seguridad fueron algunas de las cosas que tuvo que atravesar Vollmer a cargo de la Hacienda, luego de atrapar a uno de los delincuentes, el empresario tuvo un gesto que probablemente no muchos habríamos tenido el valor de ofrecer, le permitió trabajar por 3 meses en su empresa para reponer los gastos y evitar ser llevado a ante la policía. En este punto comenzó una tradición probablemente impensable en ese momento para Vollmer, quien se adentró en sectores muy violentos de su localidad ofreciéndoles empleos a personas pertenecientes a grupos pandilleros y apartándolos del negativo camino por el que transitaban, ¿La razón? «Todo el mundo merece una segunda oportunidad» nos comentó Vollmer en su presentación. Y así nos pasará a los venezolanos, tendremos una segunda oportunidad, para demostrar que aprendimos de nuestros errores, para demostrar que con trabajo y esfuerzo somos capaces de superar cualquier crisis, y para demostrar que Venezuela es territorio de lo posible.

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Fuente: www.libreriacedice.org.ve.com