//Ludwig Von Mises
  • Una de la mayores fuerzas del mundo». Los «jóvenes economistas» a que se refería Einaudi eran los representantes del marginalismo austriaco, en particular Hayek, Machlup, Haberler, Strigl, etc., todos ellos alumnos de Ludwig von Mises, uno de los pensadores más originales e influyentes de la Gran Viena. Fue un diagnóstico certero. Quienes siguieron las doctrinas de estos «jóvenes economistas» y de sus maestros enriquecieron moral y materialmente a sus países. Por lo que a nosotros se refiere, es de la máxima urgencia aplicar las terapias «austriacas» para curar unos males que podrían ser fatales. En esta autobiografía, escrita en 1940, pero que Mises no quiso que se publicara antes de su muerte (1973), Ludwig von Mises pone al descubierto las raíces anticapitalistas del nazismo y del comunismo. Mercado y Estado de derecho nacen, viven y mueren juntos. Y, si todo totalitarismo lleva ineluctablemente a la muerte del mercado y de la libertad, también el intervencionismo es un cáncer que progresivamente invade el cuerpo social y produce ineficacia, destrucción de los recursos nacionales, corrupción y negación de todo derecho. Como acertadamente se dice en el Prólogo, en este libro «se reflejan todos los elementos de la tragedia que la humanidad estaba viviendo, así como la angustia y la amargura del hombre vencido, pero también el lúcido diagnóstico de la derrota y la convicción de que aún era posible un futuro para la libertad».
  • Éste no es propiamente un libro sobre la burocracia, y menos aún contra la burocracia, que es un método de gestión aplicable a diferentes esferas de la actividad humana. Existe un campo, el del manejo del aparato de gobierno, en el que los métodos burocráticos son imprescindibles. Muchos consideran la burocracia como un mal, pero no se refieren a la burocracia en cuanto tal, sino a la expansión de la esfera en que se aplica la gestión burocrática, inevitable consecuencia de la progresiva restricción de la libertad del ciudadano como efecto de la creciente expansión de la intervención del gobierno en todos los sectores de la actividad social. Como síntoma de este mal de fondo, el estudio de la burocracia nos ofrece un excelente punto de vista para contraponer la gestión burocrática y la gestión empresarial, lo cual constituye el tema principal de los conflictos sociales y políticos de nuestro tiempo: si el hombre debe prescindir o no de la libertad, de la iniciativa privada y de la responsabilidad, o abandonarse a la tutela de un gigantesco aparato de coacción totalitaria. Este libro, el primero escrito por el autor en inglés al poco de su llegada a Estados Unidos huyendo del nazismo, constituyó su primer gran éxito en Estados Unidos, como recordaba su viuda, Margrit (My Years with Ludwig von Mises, 1976). En el prólogo escrito por el autor para la edición de 1962, sobre la que se basa la presente edición española, afirmaba Von Mises que, dejando a un lado algunas referencias a situaciones y personas del tiempo de su publicación originaria en 1944, ya superadas, las características esenciales de los problemas afrontados seguían siendo esencialmente las mismas: «El gran conflicto histórico entre individualismo y colectivismo divide a la humanidad en dos campos contrapuestos igual que hace 18 años». Podemos añadir la misma observación sobre la actualidad del libro en 2005: en muchos aspectos parece como si se hubiera escrito para ahora mismo.
  • Este volumen reúne los ensayos que, a partir de los años veinte, publicó Ludwig von Mises sobre el fracaso del Estado intervencionista. A ellos se añade un manuscrito sobre el mismo tema, escrito por el Autor al poco de su llegada a Estados Unidos, e inédito hasta hace poco. La tesis central de estos ensayos es que no existe una "tercera solución", una "tercera vía", a medio camino entre capitalismo y socialismo, entre un sistema basado en la propiedad privada de los medios de producción y la propiedad pública. Tema, sin duda, de palpitante actualidad ahora que algunos políticos paracen haber descubierto en esa tercera vía la "nueva" y definitiva solución para todos los problemas de la vida social. Mises no niega, desde luego, que el intervencionismo sea posible. Los hechos demuestran, más bien, que ese es el sistema dominante en la actualidad, tanto por la izquierda como por la derecha o por el centro. "Hoy -dice el autor-, salvo raras excepciones, casi todos los que hablan o escriben de cuestiones de política económica son partidarios del intervencionismo." Y También: "Quien observa las cosas sin prejuicios tiene la impresión de que el intervencionismo prosigue su marcha imparable", incluso en aquellos países que se declaran adalides del libre mercado. El fallo de fondo del intervencionismo, ya se aplique a la producción o a los precios, es, según el Autor, su incapacidad para conseguir los objetivos que la autoridad se propone con su intervención. Esta, si bien puede obtener ciertos resultados inmediatos, produce efectos negativos no previstos ni deseados cuya corrección exige nuevas y nuevas intervenciones, y así en un proceso cuya dialéctica sólo termina en un sistema de completa propiedad pública. La intervención, creciente por su propia naturaleza, alardea de los resultados de un "Estado de bienestar", presentado como la gran conquista de nuestro tiempo. Ahora bien, en el balance final habría que tener también en cuenta lo que el intervencionismo tiene de mala asignación de recursos, de costes en términos de eficacia, de impedimento a la expansión del conocimiento, de bloqueo de la innovación, de sacrificio de las libertades individuales, de riqueza y "bienestar" que, por todo ello, ha dejado de producirse. Y también sus profundas y, a lo que parece, inevitables conexiones con la corrupción, con sus secuelas de clientelismo y perversión de la democracia: algo que la experiencia contemporánea parece confirmar de manera generalizada y contundente y que Von Mises describió y denunció hace más de setenta años con sorprendente clarividencia.
  • “La teoría económica no trata sobre cosas y objetos materiales; trata sobre los hombres, sus apreciaciones y, conse- cuentemente, sobre las acciones humanas que de aquéllas se deriven. Los bienes, mercancías, las riquezas y todas las demás nociones de la conducta, no son ele- mentos de la naturaleza, sino elementos de la mente y de la conducta humana. Quien desee entrar en este segundo universo debe olvidarse del mundo exterior, centrando su atención en lo que signi can las acciones que persiguen los hombres”.
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  • Las ideas liberales de difundieron en España con ocasión de la Guerra de la Independencia. No fue, empero, un hecho espontáneo, sino que tenía hondas raíces en la propia tradición española del gobierno limitado pareja a la concepción anglosajona del liberalismo, opuesta a la racionalista que se difundió en el continente. Dentro del movimiento liberal en general, los liberales hispanos se caracterizaron precisamente por la manera singular en que se apoyan en la historia, presentando el liberalismo como renovación de una tradición soterrada por el despotismo. El punto de inflexión de esta última sería, en el caso hispano, la reivindicación polémica de la soberanía de la nación frente a la Monarquía. El gran problema de los liberales consistió en levantar un Estado que ocupase el vacío que había dejado la vieja forma política, la Monarquía Hispana, que, configurada en tiempos de los Reyes Católicos, pervive -al menos formalmente- en la memoria colectiva, a través de diversos cambios y vicisitudes, hasta el Estatuto Real de 1834, que puede considerarse su acta de defunción y punto de partida del intento liberal de estatalizar lo político. En esta coyuntura, obligado el liberalismo, después del momento idealista inicial, a pactar con la Monarquía -que, ante la insuficiencia de la forma política constituía el único punto de referencia- y su sociedad cortesana, le faltó la independencia necesaria para llevar a cabo su proyecto. Así, aunque a fines de siglo la sociedad era ya en su conjunto liberal, sin embargo, enredada en innumerables contradicciones, fracasó finalmente la política de organizar un Estado nacional al servicio de la sociedad civil.
  • En este volumen, convertido ya en un clásico de la economía y de la epistemología, afronta Mises la cuestión de la inducción, la relación entre teoría y experiencia, la problemática de la explicación y la comprensión de los hechos sociales e historicos, la relación entre sociología e historia, insistiendo particularmente en la posibilidad (y necesidad) de una ciencia teórica de la acción humana autónoma, al margen de la experiencia y de toda reducción de la misma a la psicología...
    • Autor: Ludwig Von Mises
    • Editorial: Unión Editorial
    • Fecha de la edición: 2013
  • En este volumen, convertido ya en un clásico de la economía y de la epistemología, afronta Mises la cuestión de la inducción, la relación entre teoría y experiencia, la problemática de la explicación y la comprensión de los hechos sociales e históricos, la relación entre sociología e historia, insistiendo particularmente en la posibilidad (y necesidad) de una ciencia teórica de la acción humana autónoma, al margen de la experiencia y de toda reducción de la misma a la psicología. Esta obra supuso un impacto significativo en la historia de las ideas, habiéndose publicado en medio del ambiente científico de aquella Gran Viena dominada por los neopositivistas, cuyas concepciones epistemológicas se ven sometidas a la implacable lucidez del economista austriaco. Su tesis, que identifica en el rechazo a lo económico el gran error intelectual del estatismo y del socialismo, mantiene intacto­ su vigor en nuestros tiempos.
  • En esta ya su quinta edición, El Socialismo —escribe Friedrich A. Hayek— constituye la aportación más decisiva de Ludwig von Mises. Cuando apareció por primera vez en 1922, «su impacto fue muy profundo. Alteró gradual, pero fundamentalmente, la perspectiva de toda una generación y desafió el pensamiento de muchos jóvenes idealistas». Con esta obra, ya clásica, Ludwig von Mises, en palabras de François Perroux, «ha aportado una contribución excepcional a la crítica del socialismo».
  • Entre los numerosos libros y artículos escritos por Ludwig von Mises a lo largo de su dilatada y fecunda vida intelectual, descuellan -según su discípulo Murray N. Rothbard- cuatro obras maestras: "monumentos inmortales a la obra del mayor economista y científico de la acción humana de nuestro siglo". Junto a La teoría del dinero y del crédito (1912), El socialismo (1922) y La acción humana (1949), está también esta Teoría e Historia (1957) que, a pesar de no haber recibido una acogida y producido un impacto semejantes a los tres anteriores, se halla sin duda a la misma altura científica. "Es -dice Rothbard- la gran obra metodológica de Mises, en la que se echan las bases de su visión de la economía y se ofrecen brillantes críticas a alternativas falaces tales como el historicismo, el cientismo y el materialismo dialéctico de Marx." Un libro cuya densidad y sugestivas ramificaciones analiza con bri- llantez el amplio Estudio preliminar del filósofo Gabriel I. Zanotti, para quien "Teoría e Historia nos ofrece el proyecto de una teoría social no relativista, no sujeta a lo aleatorio del aquí y del ahora, ni tampoco a ningún tipo de determinismo fatalista. Una teoría que, pre- cisamente por ello, no pueda servir de excusa a ningún tipo de autoritarismo que se crea intérprete del destino de 'el pueblo'. Nos ofrece un individualismo metodológico que tiene en la noción de persona (no el individuo aislado) su unidad de análisis. Nos ofrece una noción de racionalidad abierta a la libertad, la limitación del conocimiento y la incertidumbre."